Scratch es un editor en clave de programación, mediante el cual los niños y niñas (y no tan niños) pueden iniciarse en el mundo de la programación, mediante un método muy sencillo y atractivo. Y gratuito.

Ahora que llega la Navidad y los hijos pasan más tiempo con nosotros, os traemos una alternativa «tecnológica» mediante la que aprenderán, se divertirán y crearán sus propios proyectos.

Desde la página https://scratch.mit.edu/ podemos acceder y realizar nuestros proyectos totalmente online y de forma gratuita, no siendo necesario registrarse, pero sí es conveniente para poder guardar nuestro proyecto y recuperarlo posteriormente para seguir con él.

¿Qué es Scratch? En palabras del propio MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts):

Con Scratch puedes programar tus propias historias interactivas, juegos y animaciones — y compartir tus creaciones con otros en la comunidad en línea.

Scratch ayuda a los jóvenes a aprender a pensar creativamente, razonar sistemáticamente, y trabajar colaborativamente — habilidades esenciales para la vida en el siglo XXI.

Scratch es un proyecto del Grupo Lifelong Kindergarten del Laboratorio de Medios del MIT. Se ofrece de forma gratuita.

Cualquier niño o niña que sepa leer puede comenzar su propio proyecto, eso sí, recomendamos que con ayuda de un adulto, que le vaya orientando y explicando ligeramente qué es cada cosa.

Scratch consiste en mover «bloques» de diferentes comandos para crear lo que alcance nuestra imaginación. Es tan sencillo como elegir la orden, arrastrar y soltar. En pocos minutos tendremos control absoluto de nuestro proyecto, y si nos equivocamos, sólo hay que eliminar esa orden, y poner otra nueva.

scratch1

Para comenzar, tenemos un tutorial bastante sencillo y fácil de seguir, tras el cual habremos elaborado nuestro primer proyecto. Después, si te atreves podrás crear el tuyo propio o sino, puedes realizar cualquier otro tutorial, ya que hay muchos disponibles.

Con Scratch, además de iniciarse en el mundo de la programación, aprenderán y se lo pasarán genial, ya que sienten que tienen el control y la libertad de dirigir su propio proyecto; y si el adulto los acompaña, será un momento inmejorable para divertirse juntos y compartir la pasión por la tecnología.

¿Lo habéis probado? Nosotros sí, y podemos decir que los peques (desde 7 años, en nuestro caso) han quedado encantados.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here