La mayoría de fabricantes o distribuidores de todo tipo de productos, desde cosmética o alimentación, a dispositivos electrónicos, drones o juguetes para niños, promocionan sus productos o servicios a través de páginas web similares a esta misma, La Web De Gadget. Del mismo modo, también utilizan otros canales, como youtubers, o gente muy influyente dentro de Instagram, Twitter o Facebook.

Lógicamente, cuando quieren promocionar un producto, lo que pretenden es que la mayor cantidad de gente lo conozca, por lo que siempre buscan tener algún acuerdo con páginas web que sean relevantes dentro de su sector, y que tengan un gran número de visitas. Lo mismo para cuando trabajan con youtubers o instagramers. A mayor número de seguidores, más posibilidad de dar a conocer su marca a más gente.

Hasta ahí parece todo correcto, ¿no?. Pues no. Hasta hace muy poco, las marcas no tenían problema en seleccionar influencers por su cantidad de seguidores y comenzar a trabajar con ellos, enviando productos gratuitamente con tal de recibir una mención a su marca o un análisis de su producto, pero en la actualidad muchas marcas están comenzando a mirar con lupa cada uno de los perfiles con los que van a trabajar.

El auge de los sitios web donde se pueden comprar seguidores para todo tipo de redes sociales, visualizaciones para vídeos en Youtube, incluso oyentes y reproducciones en Spotify, ha hecho que las marcas pongan en duda a priori el volumen real de followers que un personaje público pueda tener.

Lo mismo ocurre con las páginas web que nos dedicamos a analizar todo tipo de gadgets. Muchos sitios web se han dedicado a inflar sus estadísticas con visitas compradas procedentes de robots o aplicaciones que simulan visitas, con tal de conseguir inflar sus cifras y tener mejores contratos u optar a recibir mejores productos de las marcas.

La compra-venta de followers no es un fenómeno nuevo, ha estado disponible desde hace muchos años pero la aparición en prensa y televisión de diversos casos de famosos que han sido “pillados” con gran cantidad de seguidores comprados o directamente falsos, ha puesto en primera plana este debate.

El titular de esta noticia puede resultar alarmista, pero puede llegar a ser una realidad si las marcas, que ya han reducido bastante la colaboración con grandes influencers o páginas web, cambiando su política de cesión o entrega gratuita de productos, finalmente deciden que no les compensa este tipo de promociones, puesto que a la hora de la verdad, su marca o producto no recibe la difusión esperada tras realizar este tipo de acción publicitaria.

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