Los chicos de Dontnod Entertainment no tuvieron mucha suerte con con su primera gran publicación, Remember Me, y ha sido Life is Strange quien les ha dado un buen lugar dentro de la industria. Esta nueva aventura gráfica dividida en episodios ha sido una de las sorpresas más agradables de todo el 2015, especialmente debido a su cuidado apartado artístico y a su excelente narrativa. Además, desde hace una semana es posible disfrutar de su edición física limitada donde se incluyen todos los episodios junto a numerosos extras. ¿Damos un paseo por Arcadia Bay?

life is strange arcadia bay

No es tan sólo un día más

Lunes por la mañana. Estás en una clase del instituto. Distraído. Es tan solo un día normal en la piel de Max, nuestra protagonista, hasta que te encuentras con Chloe, una amiga de la infancia a la que no ves durante años y todo empieza a cambiar. No quiero entrar mucho en el contenido de la historia porque merece la pena ir a ciegas y dejarse llevar. Todo está perfectamente narrado y con un ritmo realmente bueno mientras nos ponemos en la piel de Max, una alumna de un instituto de Arcadia Bay que estudia fotografía. Una vida totalmente normal, hasta ese día.

La capacidad de poder retroceder en el tiempo y alterar el pasado es algo que se nos ha pasado por la cabeza a casi todos. En esta ocasión se mezclan la capacidad de alterar el pasado y el efecto mariposa con una aventura mucho más habitual, creando una mezcla de realidad y ciencia ficción pocas veces vista. Life is Stange sorprende por el valor para tratar temas poco habituales dentro de los videojuegos y, además, de una forma muy realista. A veces es necesario recibir una bofetada de realidad para darte cuenta de que los videojuegos también pueden ser maduros y capaces de transmitir valores, yendo mucho más allá de ser un mero entretenimiento.

Life is strange max

Life is Strange te hace sentir y eso es algo que no se puede expresar con palabras. Pocas veces una historia es capaz de llenar de lágrimas mis ojos y emocionarme, pero esta vez lo ha conseguido en varias ocasiones. La cantidad de empatía que generan muchos de sus personajes es sensacional y durante las sesiones de juego es posible vivir un auténtico tobogán de emociones.  Reírse, sentir pena, rabia, angustia, relajarse mientras contemplas el paisaje. Todo es posible si logras conectar con sus personajes y el entorno que recrean.

Dentro de toda esta vorágine de sentimientos, Max y Chloe forman una de las mejores parejas de protagonistas vistas hasta el momento, donde la amistad predomina sobre todas las cosas. Los lazos que unen a estas dos jóvenes son tan fuertes que consiguen salir de la pantalla y atraparte, haciéndote formar parte de esa unidad indivisible. Muchas veces se ha hecho gala de esa exhibición de la amistad, pero muy pocas se ha conseguido hacer de este modo. Junto a esto, las conversaciones que tienen lugar entre las dos son de gran calidad  y muy naturales, así como las propias reflexiones de Max mientras explora, lo que ayuda a meterse mucho más en la historia y vivirla. Según avanza la historia vamos construyendo el personaje de Max y el de Chloe, mientras también vamos viendo como se desarrollan las relaciones con los demás personajes según nuestras propias elecciones. De este modo, Life is Strange obtiene cierto componente social que realza los diálogos y la comunicación.

life is strange train max chloe

Todo es muy emotivo y sencillo hasta que tenemos que decidir. Y es que Life is Strange es duro con el jugador y te obliga a pensar fríamente cual es la mejor opción o, al menos, la menos mala. ¿Que estarías dispuesto a sacrificar para salvar a alguien? El problema surge cuando no hay una opción que sea realmente buena o cuando no sabemos que podrá pasar después ni como actuarán el resto de personajes. En esta ocasión suele ser posible volver atrás unos segundos y cambiar nuestra decisión, pero no podremos saber con certeza que pasará en el futuro. En mi caso era habitual quedarme con la mirada perdida intentando decidir que decisión tomar, como si de la vida misma se tratase, e intentar asumir las consecuencias que todo esto pudiera tener: el temido efecto mariposa. Aunque es habitual encontrar esta toma de decisiones en muchos videojuegos, este vez es diferente gracias a la conexión emocional que se consigue.

Pese a todo, algunos momentos de la historia no satisfarán a algunos jugadores o, simplemente, habrá quien no quiera o no consiga empatizar con Life is Strange, pero es que es imposible crear un juego con tanta carga emocional y tener una crítica unánime.

Una preciosa postal musical

Si Max va con su cámara a todas partes, en mi caso no pude evitar quedarme quieto contemplando algunas escenas para poder fijarlas en la retina. El apartado gráfico no es algo puntero ni busca fotorrealismo, pero tampoco lo necesita. La luz toma la batuta artística y nos ofrece escenas llenas de verdadera magia. Life is Strange juega con estancias bien iluminadas, atardeceres, ambientes nocturnos, farolas. Y es que para que la luz destaque es necesario que la oscuridad esté presente, tanto física como narrativamente. Todo esto acompañado de un acabado de acuarela y tonos pastel crea un continuo pase de postales, haciendo un homenaje a la fotografía a lo largo de todo Arcadia Bay.

life is strange night

La banda sonora también juega con esta dualidad y destaca tanto en los momentos que hace presencia como en los que no está. Uno de los momentos más increíbles ocurre poco después de empezar a jugar, donde Max se pone los auriculares, la música empieza a sonar y el aislamiento con el exterior se convierte en algo excepcional. De este modo la banda sonora también consigue transmitir y meterte dentro de la situación, con temas como To All of You u Obstacles de Syd Matters, los cuales comparten escenario con otros temas de gran calidad.

La superficie de lo jugable

En una aventura gráfica no es de esperar que la jugabilidad sea una de sus principales virtudes y Life is Strange no es la excepción. Excepto en algunos momentos puntuales, donde si que nos encontramos con algunos puzzles y situaciones muy bien diseñados, el resto de la historia se trata de ir explorando o repitiendo la mecánica de retroceder brevemente en el tiempo. Para muchos esta situación no es un punto realmente negativo, pues te permite explorar y disfrutar de cada detalle con total tranquilidad, pero la falta de reto si que puede suponer un problema para algunos usuarios. Quizás Life is Strange se quede en esta simpleza jugable para que realmente nos centremos en lo importe, todo lo descrito anteriormente.

Al menos el control cumple con su objetivo y las animaciones de los personajes lo dotan de un gran dinamismo, haciendo todas estas situaciones de exploración más amenas. Por suerte, la variedad de elecciones le otorga cierta rejugabilidad con el fin de comprobar como hubiera sido la historia si nuestras decisiones hubieran sido diferentes.

life is strange sunset

Conclusión

La dualidad de Life is Strange se extiende hasta la crítica del juego, donde es posible encontrar opiniones totalmente opuestas. Y es que si la propuesta no te atrae o buscas una jugabilidad profunda quizás no sea el tipo de juego adecuado para ti. Por otro lado, si estas dispuesto a dejarte llevar por tus sentimientos y empaparte de emociones, Life is Strange es una de esas historias que recordarás durante mucho tiempo.

El cuidado de la luz, la banda sonora y una capacidad increíble de conectar con el jugador, junto a nuestras inolvidables protagonistas, son los pilares de una de las aventuras mejor contadas de los últimos tiempos y los cimientos de una nueva etapa donde parte de la industria parece dispuesta a romper el guión establecido y tratar al jugador adulto de una forma totalmente diferente.

Este análisis ha sido escrito con la banda sonora de fondo.

2 Comentarios

  1. De todo tu análisis sólo hay una cosa que no comparto: «habrá quien no quiera o no consiga empatizar con Life is Strange». Creo que el punto más fuerte del juego, y de ahí que te llegue a impactar tanto su historia es precisamente cómo consigue que empatices con Max, Chloe y compañía, con la historia… El «problema» es que es un tipo de juegos que o te gustan o no te gustan, un poco como los TWD de Telltale Games, por ejemplo. Si te gustan esos juegos es IMPOSIBLE no empatizar con Life is Strange. Si no te gustan, ya puede ser este Life is Strange u otro, que no empatizarás con ellos. Por todo lo demás, totalmente de acuerdo. Un juego genial, con una historia que a pesar de los giros temporales tiene una base sencilla, pero que está perfectamente contada, con unos personajes perfectamente desarrollados, con una banda sonora enorme, y que al final es algo más de una historia que te pueda hacer llorar en cada capítulo (creo que sólo en el primer capítulo no se me hizo un nudo en la garganta). Es más que eso, es un juego que te puede hacer llorar pero no tanto por la historia que te cuenta, sino por la empatía que provoca. Un saludo!

    • Antes de nada, muchas gracias por tu comentario.

      A lo largo de todo el análisis he intentado destacar que la carga emocional era muy alta y quizás eso sea una barrera insalvable en algunas ocasiones. Concretamente me refería con esa frase a un tipo de jugador que busca partidas cortas y sencillas o a alguien que se considere «demasiado adulto» para empatizar con dos jovencitas.

      Lo que si que tengo claro es que cualquiera que se deje llevar por el juego va a tener una gran experiencia.

      un saludo!

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