El análisis del Lenovo K5 tiene una importancia especial para la marca. Y es que este gama media es el primer smartphone de la marca que se llega de forma oficial a Europa si no tenemos en cuenta los ex Motorola. A pesar de que Lenovo es conocida desde hace años en nuestro territorio por otros dispositivos como sus pórtatiles, sus propios teléfonos se han hecho esperar. De este modo, tras el Lenovo K5 esperamos ver muchos más dispositivos fuera de las fronteras de China.

Pasando ya directos al análisis del Lenovo K5, en la primera línea decía que estábamos ante un gama media y así lo considero viendo el global de sus especificaciones. Si bien en algunos aspectos como el procesador o la cámara se asemeja más a la gama de entrada, su rendimiento y sus aspectos positivos dicen lo contrario. Como por ejemplo su cuerpo de aluminio y su precio contenido por debajo de los 200 euros.

Unboxing y Vídeo Análisis Lenovo K5

Especificaciones Lenovo K5

Pantalla: IPS de 5 pulgadas
Resolución: 1280 x 720 píxeles (294 ppp)
 Procesador: Qualcomm Snapdragon 415
GPU:   Adreno 405
RAM:   2 GB
Almacenamiento interno:   16 GB
Cámara principal:   Sensor 13 megapíxeles y flash LED
Cámara frontal:   Sensor 5 megapíxeles
Batería:  2.750 mAh
Conectividad:   WiFi 802.11 a/b/g/n, Bluetooth 4.1, Dual MicroSIM 4G, MicroSD
Peso: 142 gramos
Dimensiones: 153 x 76,6 x 9,8 mm
Sistema operativo: Android 5.1.1
Precio: 179 euros en Amazon

No hay ningún aspecto del Lenovo K5 que destaque para bien o para mal dentro de sus especificaciones. O al menos eso parece a primera vista. El equilibrio domina casi todo el terminal y ya podemos decir en este momento que por lo general será así a lo largo de todo el análisis salvo algunas excepciones.

Dentro de su diseño tenemos un terminal que sigue una línea muy sencilla y que utiliza el aluminio para obtener una sensación de mayor calidad. La pantalla cuenta con una diagonal de 5 pulgadas y una resolución HD (1280 x 720), por lo que tanto la densidad de píxeles como el tamaño son una solución correcta y compacta. Y es que muchos usuarios no necesitan mayor diagonal de pantalla para poder disfrutar perfectamente de su smatphone, con la ventaja de reducir las dimensiones.

Ya en el interior, el Lenovo K5 llama la atención por incluir el nuevo Qualcomm Snapdragon 415 de 8 núcleos Cortex-A53. En el apartado de las memorias tenemos lo estándar en estos momentos y no le exigimos mucho más: 2 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento interno. Estos últimos ampliables mediante la ranura microSD.

Las cámaras principal y frontal equipan un sensor de 13 megapíxeles y 5 megapíxeles respectivamente. Por desgracia es una de las notas discordantes del dispositivo, aunque para algunos usuarios este apartado igual carece de mucha importancia. El sistema operativo llega en la versión Android 5.1.1 junto a una capa de personalización llamada VibeUI. En cuanto a la conectividad cumple perfectamente con WiFi, Bluetooth, GPS o Dual MicroSIM. Por último, la batería es extraíble y cuenta con una capacidad de 2.750 mAh.

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Diseño

Ya antes de comenzar el análisis me quedó una cosa bastante clara. Y es que le Lenovo K5 quiere ofrecer la sensación de estar ante un terminal premium y mucho mejor de lo que es. A decir verdad, por momentos lo consigue bastante bien. Especialmente por su parte trasera que resulta muy estética y combina el plástico con el metal. La parte central, y que ocupa la mayor superficie, es la constituida por aluminio y resulta muy agradable al tacto. Dicha parte trasera es una tapa mediante la cual podemos acceder a la batería, aunque hay que decir que resulta difícil de quitar.

Si le damos la vuelta, sí que tenemos un frontal mucho más convencional y que no está a la altura de la parte trasera y de los marcos. Con un bordillo brillante alrededor y en color blanco, por momentos el Lenovo K5 me ha recordado a un terminal tan mítico como el Samsung Galaxy S2. Si bien no está mal, en pleno 2016 podemos exigir un poco más.

El Lenovo K5 apuesta por un diseño premium y lo consigue en sus marcos y parte trasera

En cuanto a la construcción y acabados, estos no desentonan en ningún momento y se nota cierta calidad. El Lenovo K5 es un terminal compacto cuando lo sostenemos en la mano y se hace notar a pesar de no contar con un peso elevado. Los marcos son bastante contenidos, sobre todo si contamos con que los botones están incluidos en ellos. A tener en cuenta para muchos, fuera de lo habitual el botón atrás se sitúa en el lado derecho al más puro estilo Xiaomi.

Pasando a los detalles, en la parte frontal tenemos en la zona superior la cámara frontal, el altavoz para llamadas, el sensor de luz y el LED de notificaciones. Más o menos lo habitual en cualquier smartphone. En la parte inferior, los 3 botones capacitivos cuadrado, menú y triángulo. La parte trasera da más juego, con sus dos materiales pues tanto la banda superior como la inferior son de plástico. Cabe decir que se nota un poco la diferencia de color, pero para nada le queda mal. En la zona superior izquierda tenemos la cámara de fotos con el flash LED a su derecha y un micrófono justo debajo. Casi en el centro aparece el logo de Lenovo y ya en la zona inferior nos encontramos con el de Dolby y los altavoces.

En cuanto a los marcos, el lateral izquierdo está completamente vacío y en el inferior tan solo tenemos un micrófono. Esto nos deja con que todo lo demás está agrupado en los dos restantes. En la zona superior tenemos la entrada de jack de 3,5 mm y la conexión microUSB. Ésta se sale de su posición habitual y realmente resulta cómodo cuando tenemos el móvil cargando sobre la mesa. En el lateral derecho aparecen los botones de volumen y el botón de encendido.

Pantalla

En la pantalla del Lenovo K5 nos encontramos con una configuración bastante habitual. Un panel IPS de 5 pulgadas y resolución HD de 1280 x 720 píxeles. Esto nos deja casi 294 píxeles por pulgada, por lo que estamos cerca de los 300 ppp de referencia. Está claro que para un uso normal es un resolución suficiente y aunque el Full HD le sentaría mejor, para la gama media no está mal.

analisis-lenovo-k5-pantalla-exterior

En cuanto al panel, éste cuenta con tecnología IPS y, por tanto, con sus bondades. Los ángulos de visión son excelentes, cercanos a los 178º/178º. También tenemos unos colores fieles en pantalla y unos blancos de calidad. En cuanto al brillo, tanto el nivel mínimo como el máximo cumplen a la perfección. Podemos usar la pantalla con la luz apagada sin cegarnos, mientras que también podemos ponerlo bajo la luz directa del sol.

Algo que siempre me gusta del apartado de las pantallas es la posibilidad de poder configurarla. En esta ocasión tenemos el modo estándar y un modo lectura, donde se reduce la luz azul en gran medida. También disponemos de un modo manual donde podremos ajustar la temperatura del color y la saturación del color. No son los ajustes con más opciones del mundo, pero son un añadido excelente visto la falta de ellos en muchos smartphones del mercado. Por tanto, la pantalla cumple en este Lenovo K5 a pesar de su resolución al ofrecer un buen rendimiento y posibilidades.

Aunque no destaque por sus especificaciones, la pantalla del Lenovo K5 ofrece un buen resultado

Software

El Lenovo K5 hace gala de la fragmentación Android y por el momento se queda en Android 5.1.1. Al ser un terminal bastante nuevo, lo normal sería que la actualización a Android 6.0, o ya puestos Android 7.0, llegara en no mucho tiempo. Pero por desgracia suele ser algo habitual en las gamas más bajas de muchas compañías y a largo plazo la falta de actualizaciones puede limitar las compatibilidades.

Como suele ser habitual, tenemos una capa de personalización propia de Lenovo llamada VibeUI y que seguro que a muchos no les gustará. El principal cambio con respecto a Android de stock es la falta de caja de aplicaciones. El aspecto visual de los iconos o el menú notificaciones también cambian, especialmente debido al tema, pero nada que no se pueda cambiar o acostumbrarse. Quizás tener todas las apps por el menú dispersas puede ser el mayor problema pues es una elección muy personal. En mi caso, prefiero no tener caja de aplicaciones. Muchos años de MIUI tienen la culpa.

Para aquellos que quieran una experiencia mucho más cercana a Android puro, Lenovo ha permitido la opción de eliminar gran parte de su personalización. De este modo tenemos dos opciones para el Lenovo K5: VibeUI y Android. Con el launcher Android ya recuperamos la caja de aplicaciones, así que problema resuelto. Eso sí, la opción está un poco escondida ya que debemos entrar en configuración de pantalla (pulsando el botón cuadrado) y ahí a preferencias.

VibeUI o Android puro, tú decides la capa de personalización

Siguiendo con los botones, el menú de la multitarea se despliega dejando pulsado dicho botón cuadrado y no solo con una pulsación. Tanto esto como el que los botones estén colocados al revés de algunos dispositivos requerirán cierta adaptación. Y es que por ninguna parte parece estar la configuración de botones que nos permitiría solucionar el problema.

En cuanto al software añadido, nos encontramos más o menos lo habitual. Cabe destacar la aplicación de Dolby Atmos para configurar el sonido. En general, son las siguientes:

  • Google Apps: el habitual paquete de aplicaciones ordenadas en una carpeta
  • Dolby Atmos: configuración del sonido según perfiles determinados o según nuestra propia personalización
  • SHAREit y SYNCit: compartir y sincronizar archivos, respectivamente
  • Lenovo Companion: informaición de la compañía y menú de ayuda

En el apartado ajustes no encontramos mucha cosa sorprendente, pero podemos destacar al menos el programado del encendido y apagado o la posibilidad de gestionar los permisos de una forma bastante completa.

Rendimiento

Hablar de rendimiento requiere hacerlo de especificaciones. El corazón de este Lenovo K5 es el Snapdragon 415, un SoC de 64 bits y 8 núcleos divididos en 2 clúster: 4 Cortex-A53 a 1,5 GHz y 4 Cortex-A53 a 1,2 GHz. Está claro que el procesador es gama de entrada y eso se nota en su rendimiento. Al menos parece que Qualcomm ha conseguido que los terminales con la gama 400 sean perfectamente fluidos y solo presenten limitaciones cuando realmente les exijamos una carga de trabajo mayor.

Si tomamos como referencia la puntuación de un BenchMark como AnTuTu, la puntuación está en torno a los 28.000 puntos. Comparado con los gama media actuales se queda un poco por debajo, aunque dentro de la misma gama vemos valores desde los 35.000 hasta los 80.000 de unos pocos terminales. Como también decimos siempre, estas puntuaciones no dejan de ser eso y muchas veces la experiencia del usuario difiere mucho de los números.

El uso normal es bueno y bastante fluido, pero a estas alturas casi cualquier terminal ofrece eso. Lo que si que se nota es como los tiempos de carga aumentan al compararlo con teléfonos más potentes. Si hacemos uso de muchas aplicaciones o algunas de ellas son pesadas, eso se acentúa un poco más. Los tiempos de carga al navegar también son un poco superiores, pero la navegación es fluida y agradable. Al final es como todo, debemos ser conscientes de que tenemos entre manos para saber que podemos esperar. Por tanto, quien busque un terminal para el uso diario está una opción que cumplirá perfectamente en términos de fluidez y rendimiento.

Los videojuegos son un aspecto a parte y es donde más se acusa la falta de potencia. El Lenovo K5 no es ajeno a ello y algunos juegos no irán tan fluidos como deberían. Al menos, prácticamente todos funcionarán y los juegos más descargados no suelen ser tampoco los más exigentes.

El rendimiento del Lenovo K5 es más que suficiente para el día a día

Cámara

La cámara principal cuenta con un sensor de 13 megapíxeles con auto-focus y flash LED. En este aspecto es donde más se puede ver una limitación del Lenovo K5, pues su cámara no está a la altura de lo que cabría esperar del resto del terminal. Muchos fabricantes sacrifican algo de calidad en la cámara para ajustar más el precio y debe ser el usuario final quien decida si es un apartado importante o no.

Por norma general, la cámara principal presenta algunos problemas incluso cuando la iluminación es buena. Tiene una tendencia a sobreexponer las imágenes y por ello a veces salen zonas quemadas. Esto se nota especialmente cuando hay fuertes contrastes de luz e incluso con el HDR el problema persiste. También se aprecia en ocasiones la falta de detalle o la dificultad para enfocar objetos muy cercanos. Eso sí, tampoco es un desastre y para fotos ocasionales vamos a tener un resultado pasable.

Si los problemas de día ya son notables, con poca luz éstos son todavía más acentuados. El ruido, que suele hacer acto de presencia en casi toda la gama media, también hace acto de presencia y es bastante apreciable. Además, si tenemos diferentes fuentes de luz en la imagen pueden aparecer efectos curiosos.

La aplicación de la cámara es propia de Lenovo y cuenta con una interfaz bastante simple para utilizar en automático. Las opciones habituales de flash, HDR, cambiar de cámara o grabar vídeo son accesibles con facilidad. Sin embargo, el acceso a las opciones de configuración y a los ajustes manuales no es tan intuitivo. Especialmente con los ajustes manuales, pues deberemos ir modificando uno a uno en un menú desplegable al seleccionarlos en la lista correspondiente.

La cámara frontal cuenta con un sensor de 5 megapíxeles y está en el mismo nivel de calidad que la anterior. Si su cometido son selfies muy ocasionales y alguna videoconferencia, por lo que nos puede servir para salir de un apuro perfectamente.

Batería

Los 2.750 mAh del Lenovo K5, junto a sus especificaciones, parecían prometer una autonomía realmente buena. A la hora de usarlo a día a día, los resultados obtenidos no son malos pero sí que ligeramente inferiores a lo esperado. Por norma general, el día de uso está más que garantizado y además podemos acceder a la batería retirando la parte trasera.

La pantalla HD y el Snapdragon 415 deberían ser los elementos principales que alargaran la autonomía más allá de lo habitual. Esto nos deja como mucho en un día y medio con un uso moderado, pero con la imposibilidad de ir a por los dos días. Lo habitual será que lleguemos al final del día con un 30-40% de batería, por lo que lo cargaremos cada noche casi con total seguridad. Los usuarios más exigentes no deberían ver comprometido su uso durante el día y salvo que juguemos durante horas nos llegará para toda la jornada.

Quizás podíamos esperar un poco más de la batería del Lenovo K5, pero al menos garantiza el día de uso

Conclusión

Si valoramos el Lenovo K5 sin echar un vistazo a la competencia, parece claro que estamos ante un terminal que se comporta bastante bien en líneas generales. Una pantalla que funciona bien, un sonido bastante cuidado o la posibilidad de elegir entre dos capas de personalización predeterminadas (una de ellas Android casi puro) son algunos de sus aspectos destacados. La apuesta por un diseño premium se queda a medio camino, pero el resultado global es positivo gracias a sus marcos y su parte trasera.

Sin embargo, aunque el Lenovo K5 proporciona una buena experiencia de uso y se mueve de forma fluida, sí que echamos en falta algo más de potencia en su procesador. Sobre todo cuando vemos que estar limitados en este aspecto no repercute directamente en la batería. Las cámaras no dejan de ser casi testimoniales en algunas situaciones, pero para salir de un apuro o con buena luz suelen cumplir con su cometido.

Por tanto, por un precio en torno a los 180 euros tenemos un terminal bastante equilibrado y que nos permitirá realizar las tareas cotidianas sin ningún problema.

Lenovo K5

Lenovo K5
6.6

Diseño

7.0 /10

Pantalla

7.5 /10

Software

7.0 /10

Hardware

6.0 /10

Batería

7.0 /10

Cámara

5.5 /10

Calidad/precio

6.5 /10

Pros

  • Gran diseño en la parte trasera
  • Pantalla
  • VibeUI o Android puro

Cons

  • La cámara no está a la altura
  • Podría contar con mejor procesador
  • La batería simplemente cumple

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