Amazon ha presentado, a través de un nuevo vídeo protagonizado por Jeremy Clarkson, sus avances en el campo de la entrega de paquetes utilizando un dron o vehículo aéreo no tripulado.

Este servicio llamado Amazon Prime Air propone la entrega de paquetes en menos de dos horas, lo que supone una revolución sobre el papel. Y ese es el problema, que por ahora no es más que un proyecto que se aleja bastante de su posible implementación, debido a limitaciones técnicas, de seguridad y de falta de regulación.

El nuevo modelo de dron presentado por Amazon pesa 24 kg y puede llevar en su interior una carga útil de 2,2 kg con un alcance de 15 kilómetros. El dron cuenta con un sistema de despegue vertical y un rotor trasero para facilitar y acelerar el vuelo en crucero.  Este diseño que parece solucionar algunos de los problemas, es posible que limite mucho más la actuación del dron que otra cosa y en Amazon deberían considerar si un alcance de sólo 15 kilómetros es suficiente para cubrir un mínimo de terreno. Entrando en aspectos más técnicos del diseño (y dejando de lado la parte estética), una aeronave de estas dimensiones y peso debería tener una capacidad de carga mucho mayor para ser mínimamente eficiente. Esta limitación es bastante probable que se deba a la decisión de incluir un sistema híbrido de rotores, que necesitarán una cantidad desproporcionada de baterías para tener una autonomía viable, y no apoyarse prácticamente en la aerodinámica.

La seguridad vuelve a ser un pilar fundamental en este tipo de servicio. Más allá de que alguien intente cazar un envío con una escopeta desde el tejado, el dron debe garantizar la seguridad al moverse en entornos urbanos. Para ello cuenta con diferentes sistemas de reconocimiento o detección de obstáculos, pudiendo incluso reconocer el lugar de entrega. De nuevo, no todo es tan sencillo como hace parecer Amazon, pues una aeronave de estas características está bastante condicionada por la situación climática, especialmente por el viento (cuenta con una velocidad máxima de 25 metros por segundo), y, al menos hasta el momento, no pueden controlarlo.

La falta de regulación por parte de la FAA (USA) y de la EASA (Europa) es el último obstáculo contra el que lucha continuamente Amazon. Estos dos organismos de seguridad aérea son lo suficientemente serios para no cuestionar la seguridad aérea por las presiones de una gran empresa y parece que hasta que no lo vean realmente claro, no darán luz verde a la posibilidad de volar a baja altura en entornos urbanos.

Aunque ahora mismo no parece algo viable a corto plazo, el concepto no deja de ser tan ilusionante como interesante, pues la idea de contar con una entrega en dos horas resulta muy tentadora.

A continuación, os dejo el vídeo del Amazon Prime Air mostrando su prueba de concepto:

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